Todos, o casi todos, o unos pocos privilegiados, tenemos un "Tiranosaurio Rex"
que está deseando comernos y por el que deseamos ser comidos de una forma más
especial. La cosa está en dejarse llevar o no, en dejar que el deseo fluya y le gane la
carrera al "voy a hacer lo correcto". Pero bueno, supongo que todos tenemos unas prioridades
y depende del momento se anteceden a otras necesidades vitales.
El caso es que hay miradas que matan, que quieres que te maten. Ya sabéis a lo que
me refiero. Miradas que como mínimo te hacen entretenerte al observar que todo está
claramente reflejado en ellas.
Busco en las miradas que transmitan más que las palabras. Es lo mínimo que podría querer,
lo mismo que doy.
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