Cuando la perfecta imperfecta se equivoca
todos acuden a atacarla, a morderla, a debilitarla, en vez de a ayudarla.
Eso es lo que verdaderamente necesita.
Una sonrisa que en silencio diga: "no pasa nada", "no te presiones tanto" o tal vez, "no te exijas tanto".
Es que, ¿sabes una cosa? No, creo que no la sabes pero te la diré.
Las perfectas imperfectas también cometemos errores, también nos caemos, y también lloramos.
Pero lo más importante, trás la caida nos levantamos.
Con ayuda o sin ella.
Dejadme al menos el derecho a equivocarme ya que me quieren quitar otros muchos...
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