sábado, 9 de mayo de 2009

23:31, 22:31 en Canarias


Consigues mantenerte inerte, tantas horas que no recuerdas la primera vez que te sentaste en ese lugar. Las horas pasan a veces hasta demasiado lento. Te sientes culpable por no haberte movido de ese sitio, por no haber hecho algo que tú consideres como útil. Te sientes inútil, un simple desecho más que acabará donde todos...porque en estos últimos días no has hecho otra cosa que quejarte y no hacer lo que debes hacer. No sabes por donde empezar, y te dices a ti mismo: "Por el principio", pero resulta que te has olvidado de donde está el principio y el final, de lo que debes hacer, de tus obsesiones y de tus inseguridades. Te parece mucho más fácil seguir inerte porque en cierto modo te sientes agusto, pero te sigue faltando algo. Ese algo que tú sólo puedes conseguir. ¿Y cuándo empezarás?...mañana, siempre mañana. Sabes darle consejos a los demás, los mejores, pero tú...no tienes ni idea de lo que hacer con tu vida, ni de que consejos darte a ti mismo. Pero callas en cierto modo, te lo guardas y sigues inerte, inerte y en silencio. Y no puedes seguir así, con tus vicios, con tus pérdidas de tiempo, con tus confusiones y con tu malestar interno, ese que no dejas que salga al exterior para que los de tú alrededor no se sientan afectados por ello. A veces te quieres tan poco que consigues sentirte nada.
Te encantan las estrellas, y deseas poder verlas, a ver si así todo se ve de la manera más clara y comprensible.

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