
Sentirse culpable por todas las desgracias que tienen lugar en el mundo,de los problemas que tiene la gente o de que,por ejemplo,alguien tenga un estado de ánimo determinado,es algo duro.Más bien durísimo.Es una labor en la que parece que no te dan vacaciones por mucho que te arrodilles a pedirlas y por mucho que desees tenerlas.
Igual que un día estas en una nube otro día estas a tres metros bajo suelo,o simplemente a ras de este.
Siempre pienso que la vida es demasiado bonita,que nos complicamos de una manera descomunal y lo tengo bastante claro.Pero hay días en los que no me creo ese cuento,días en los que verdaderamente te complicas,en los que te sientes mal y ni siquiera sabes por qué.Como si le hubieras hecho daño a alguien o alguien te lo hubiera hecho a ti.Días en los que está todo bien,hasta que de repente no lo está.
Días en los que no sabes lo que quieres,no te comprendes y nadie puede comprenderte.
Días en los que inexplicablemente le pierdes el sentido a todo.Días en los que te vuelves estúpida y llueves por dentro.